Usualmente pongo el despertador a las 6:45, ya que el cole está cerquita y no tenemos que correr. Si Juani amaneció en nuestra cama, es más difícil para mí levantarme a preparar el desayuno, porque siente los ruidos y se despabila, entonces le damos una mamadera soporífera para que estire el sueño un poco más y casi siempre funciona.
Si se despierta Tomi al mismo tiempo, estoy sonada, no me queda otra que sentarme en la cama con el bebé en brazos y Juani que, medio dormido manotea para ver si estoy a su lado para seguir durmiendo. A todo esto, Agus ya está levantado, cambiado y desayunando y yo sufro porque no puedo estar en la mesa con él. Simplemente lo veo desayunar desde mi lugar y nos comunicamos por señas para no despertar bebés.
Después, Mario lo lleva al cole y, con suerte, puedo tomar mate y mirar la compu un rato. Ese es uno de los mejores momentos del día para mí. Generalmente esto no sucede y tengo que darle de comer a Tomi o prepararle la mamadera a Juani, o las dos cosas a la vez!
Durante tanto tiempo fue hijo único mi Agus y de golpe se convirtió en hermano mayor de 2 bebés, en menos de 2 años. Siento que no puedo estar con él ni tener una conversación o jugar a la play, nada de nada, ahora todo es "tiempo compartido" y la verdad, muero por dedicarle una hora completa de mi tiempo.
Todas las noches, cuando ya estoy en la cama pienso qué podría haber hecho mejor por mis hijos ese día y hago el firme propósito de ser una buena mamá al día siguiente. Evidentemente siempre la pifio en algo, pero más a la hora del baño y de la cena, cuando ya estoy más cansada. Por las mañanas, más allá del sueño demoledor, todo parece prometedor y positivo, lleno de caritas sonrientes y pulgares para arriba.
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